Nuestra educación y las urgencias digitales
En muchos aspectos, la pandemia puso de relieve un sinfín de dinámicas sociales que venían completamente naturalizadas, o simplemente reflexionadas de manera fragmentada. La conectividad, y fundamentalmente la dependencia de ella, nos hizo repensar absolutamente todo: la educación, claro, pero también la burocracia, el acceso a la información, las reuniones sociales, hasta el sexo y la posibilidad de circular si somos "esenciales". Quedó a la luz lo mejor y lo peor de esta vida tecnológica. Y en medio de este sock mundial que fue la pandemia -y su monstruo creador, el capitalismo- nos encontramos nosotrxs, en nuestro pequeño mundo del Instituto repensando los modos de vincularnos con la tecnología, no sólo para pasar este momento, sino también para pensar las aulas y las escuelas del mañana. Cuando apenas ingresamos y estudiábamos en Práctica I el "paradigma de la reflexividad", ese ejercicio de pensarse docente en este camino y en permanente reflexión, no imaginábamos que esto nos iba a tensionar tanto en el recorrido de esta materia y con algo tan vital como las tecnologías. Un poco forzadxs por la situación, hoy nos encontramos en esa permanente reflexión desde un lugar combinado de estudiantes/docentes/ciudadanxs/"usuarixstecnológicxs" que no preveíamos. Bienvenida entonces la reflexión y la puesta en práctica permanente de este aspecto, que será un eje clave para la construcción de una educación pública transformadora.
¿Qué desafíos y horizontes se abren en este contexto? ¿Cuál es nuestro rol en la construcción de esos horizontes? No hay dudas que uno grande será pensar seriamente la brecha digital y poner a leudar una pedagogía de la esperanza -como decía Freire- y una didáctica de la lengua y la literatura atenta esas desigualdades y a los desafíos que se vienen.
Muy bueno Agustín! Me gustó que hayas citado aquello de la reflexividad. En lo personal, esa noción me ayudó a pensar la carrera de otro modo. Abrazo.
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